Dermatología

¿Puede la piel ser el reflejo de problemas de salud?

Puede ser el reflejo de: la dieta, estrés, de la circulación... o incluso de un uso de móviles sucios en la piel de nuestras mejillas?

La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo, y puede ser el lugar de aparición de signos y síntomas que nos indiquen o adviertan la posibilidad de patología de todo tipo.

 

Dieta

La dieta, junto con la práctica de ejercicio físico y un estilo de vida saludable, es el pilar básico que cualquier especialista debe recomendar siempre.

Desde el punto de vista dermatológico, podemos sospechar déficits de determinadas vitaminas u oligoelementos (biotina, B12, zinc, ácido fólico, hierro…)

Determinadas alteraciones de las uñas y del pelo:

Fragilidad, aumento de caída y cambios en la calidad del cabello. Haciendo una dieta variada y equilibrada estaremos aportando casi con total seguridad las cantidades necesarias de estas sustancias. Sin embargo, si tenemos problemas de mal-absorción, o en el caso de la menstruación en las mujeres, aunque la dieta sea correcta, podemos necesitar suplementos en determinados momentos.

La aparición de heridas y erosiones alrededor de nariz, boca, región perianal… puede ser el primer síntoma de un déficit de zinc.

 

De la relación entre alimentación y piel es la dermatitis herpetiforme, que se produce por una intolerancia al gluten (generalmente por enfermedad celíaca).

Consiste en la aparición de lesiones tipo “granito”, que pican mucho, y suelen aparecer en codos, glúteos o rodillas. De confirmarse el diagnóstico mediante una biopsia, se deberá suspender el gluten de la dieta.

Además de seguir los controles pertinentes por parte del especialista en Aparato Digestivo.

 

Como último ejemplo, seguro que se han fijado en las placas anaranjadas que algunas personas tienen en la región de los párpados. Son los denominados xantelasmas, y se producen por acúmulos de colesterol en la piel, por lo que, cuando los vemos, solemos solicitar un análisis de sangre para ver colesterol, triglicéridos

 

Estrés

Es raro a día de hoy preguntar a alguien si tiene estrés y que nos diga que no.

La piel y la mente (el sistema nervioso central) están muy relacionadas: de hecho, derivan de la misma capa embrionaria, es decir, el mismo grupo de células que cuando somos tan solo un embrión con horas de vida darán lugar a la piel, son las que dan lugar al cerebro; por tanto, no es de extrañar que determinadas enfermedades, incluidas las dermatológicas, empeoren o se desencadenen en periodos estresantes.

 

El prurito (picor), la psoriasis, los eccemas, la dermatitis seborreica, la alopecia areata

 

Circulación

Por ejemplo, hay personas a quienes, con el frío, se les ponen los dedos (de las manos generalmente, aunque también puede ser de los pies) azules, rojos, blancos… o incluso de los tres colores (no a la vez, sino sucesivamente).

Esto se llama “fenómeno de Raynaud”, y puede ser un hecho aislado (lo más frecuente) o ser síntoma de una enfermedad de mayor importancia llamada esclerodermia.

 La medida más importante es protegerse del frío, generalmente con el uso de guantes es suficiente, pero hay casos más graves desencadenados incluso por estar en un sitio con el aire acondicionado puesto, y que producen incluso úlceras muy dolorosas en los pulpejos de los dedos; en estos casos se asocia medicación por vía oral, e incluso inyecciones de toxina botulínica han dado buenos resultados en casos más resistentes a los tratamientos convencionales.

 

Un motivo de consulta relativamente frecuente, con predominio además en los meses de verano, es la capilaritis: son lesiones formadas por muchos “puntitos”, rojos o violáceos, que pueden picar o no producir ninguna molestia, y que aparecen en la parte más inferior de las piernas, generalmente tras haber caminado más de lo habitual.

Se producen por una inflamación de los vasos sanguíneos más pequeños de la piel, debida a la dilatación por el calor sumado al efecto de la gravedad por estar mucho tiempo de pie, en personas con alteraciones iniciales de la cirulación. Es muy importante que estas lesiones no son palpables: al pasar la mano NO se toca ninguna lesión.

En el caso de aparición de lesiones similares pero que sí se palpen, es conveniente consultar con un médico por la posibilidad de que se trate de una vasculitis, que en ocasiones puede ser signo de alguna enfermedad interna más importante.

 

 

Piel y móviles:

Si bien es cierto que no he visto ningún caso ni he podido encontrar nada en la literatura científica sobre problemas que puedan causar el uso de pantallas sucias en la piel, en teoría, si la pantalla estuviera contaminada por alguna bacteria, podría originar una infección superficial si se produjera un contacto prolongado. 

 

Sin embargo  es relativamente frecuente, existiendo bastantes artículos al respecto, la dermatitis de contacto por teléfonos móviles debida a la liberación de determinados materiales (los más frecuentes níquel y cromo).

La alergia al níquel es frecuente, la gente que la padece sabe que no puede usar joyas  porque “les dan reacción” (enrojecimiento, picor intenso…).

Las lesiones típicas son en los lóbulos de las orejas, zona del reloj o anillos, y cerca del ombligo, por las hebillas de cinturones o botones del pantalón.

Por lo tanto, ante dermatitis “raras”, en solo –generalmente- una mejilla, que no acaba de mejorar, en un paciente con alergia al níquel o cromo, habría que sospechar una dermatitis de contacto por el uso del teléfono móvil y emplear las medidas necesarias para minimizar el contacto o impedir la liberación de estas sustancias.