Dermatología

Protección solar: preguntas frecuentes y recomendaciones de cuidado

La radiación UVB se caracteriza por su alto contenido energético, que en la piel, puede ocasionar eritema y quemaduras y alteraciones del sistema inmunológico y cáncer de piel

El sol emite radiación que comprende tres grandes espectros, la radiación ultravioleta (RUV), luz visible (VIS) e infrarroja (IR), que viajan a la tierra en forma de fotones con longitudes de onda específicos, y que interactúan con la materia y la biología terrestre.

La radiación UVB se caracteriza por su alto contenido energético, que en la piel, puede ocasionar eritema (enrojecimiento cutáneo) y quemaduras solares como daños agudos principales, y alteraciones del sistema inmunológico y cáncer de piel como daños crónicos, entre otras alteraciones cutáneas. La radiación UVA se caracteriza por un menor potencial energético comparado con la UVB, pero logra atravesar hasta capas más profundas de la piel (epidermis y dermis), siendo la mayor responsable del bronceado como manifestación aguda, y está relacionado con el envejecimiento prematuro y potenciar las lesiones pre cancerígenas ocasionadas por la UVB como alteraciones crónicas.

Pero no todo es malo con el sol, permite la síntesis de vitamina D en la piel, la cual beneficia el depósito de calcio en los huesos. Se ha relacionado también con la síntesis de propiomelanocortina, sustancia reguladora del ritmo circadiano y el estado de ánimo, y con la síntesis de óxido nítrico, sustancia vasodilatadora que beneficia el sistema circulatorio.

De todos son bien conocidos los efectos dañinos de la radiación solar en nuestra piel, y después de muchos esfuerzos, prácticamente todo el mundo está concienciado en la importancia de utilizar un fotoprotector a diario. Sin embargo, el segundo agente causante del fotoenvejecimiento es la contaminación, cada vez más presente en nuestra vida diaria. Todos sabemos de sus efectos nocivos a nivel del sistema respiratorio y cardiovascular, pero también tiene efectos nocivos en la piel.

 

 

¿Por qué es tan importante evitar las quemaduras del sol? ... y cuando ya es tarde ¿qué hacemos?

En general, cuando un tejido se daña, por el motivo que sea (quemaduras, traumatismos, heridas…) se producen una serie de procesos y cambios celulares debidos a la aparición y activación de mediadores de la inflamación, como prostaglandinas y citoquinas,

Que son sustancias encargadas, entre otras cosas, de “atraer” a las células de nuestras defensas (linfocitos, neutrófilos…) para intentar reparar ese daño.

La intensidad del daño hará que esas sustancias se produzcan en mayor o menor medida, manifestándose como un eritema o enrojecimiento tenue cuando el daño es escaso, pero pudiendo incluso producir  ampollas y fiebre si la intensidad fuera mayor.

 

¿Qué debemos hacer si ya nos hemos quemado? 

Se da por hecho que prácticamente nadie utiliza la cantidad adecuada de fotoprotector y la reaplicación con una  frecuencia (cada 2 ó 3 h) si la exposición se mantiene.

Si ya se ha producido el eritema, además de evitar la exposición solar en la medida de lo posible, es importante hidratar bien la piel para minimizar el daño que ya se ha producido.

 

Habría que consultar con un médico cuando en la zona de la quemadura aparezcan ampollas quién decidirá cuál es el tratamiento adecuado.

 

¿El Áloe Vera funciona de verdad?

El áloe vera se usa desde hace muchísimo tiempo y se le atribuyen múltiples propiedades: calmantes, antiinflamatorias, cicatrizantes

La  recomendación sería no emplearlo de la planta directamente salvo que se tenga una gran experiencia en la manipulación de la planta y en la obtención del material adecuado, ya que hay sustancias presentes en la corteza (las antraquinonas) que podría provocar dermatitis irritativa o incluso de contacto (una “alergia”, si se usa de manera repetida

 

¿Qué es lo que nunca debemos hacer si nos quemamos?

  • Evitar la exposición solar hasta que remita la quemadura.
  • Evitar la aplicación de hielo
    • Lo cuál provocaría vasoconstricción pudiendo agravar aún más la lesión).
  • Evitar el contacto con productos irritantes
    • como el alcohol o vasodilatadores.
  • Evitar la aplicación de sustancias muy oleosas
    • que dificulten la transpiración, como pomadas, ungüentos o vaselina.